sábado, 22 de noviembre de 2014

La Renta Básica: un intento de aportar racionalidad

La Renta Básica: un intento de aportar racionalidad

22nov 2014
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*Jordi Arcarons, Daniel Raventós y Lluís Torrens
“Cada nueva idea pasa por tres fases.
Primera: Es una locura, no me haga perder el tiempo.
Segunda: Es posible, pero no vale la pena.
Tercera: ¡Ya dije desde el principio que era una buena idea!”.
(Arthur C. Clarke)
No hubiéramos pensado que haríamos un recorrido tan largo y persistente cuando en el año 2001 un puñado de personas fundamos la Red Renta Básica. El 29 de noviembre celebraremos en la localidad madrileña de Fuenlabrada el XIV Simposio de la Renta Básica. Con la renta básica (RB), un ingreso monetario incondicional a toda la población, parece, según una primera mirada superficial, que pasa como con las modas y con los vientos: van y vienen. Ahora estamos en momentos en donde con toda seguridad la RB ocupa un espacio en el debate público de una intensidad hasta ahora desconocida. Poca duda puede haber que esta organización política llamada Podemos ha contribuido indiscutiblemente a ello al incorporar la propuesta de la RB en su programa político de las últimas y recientes elecciones al parlamento europeo. Antes habían contribuido organizaciones como Bildu y Anova en Euskadi y en Galicia, respectivamente. Y lo siguen haciendo. Periodistas, tertulianos, economistas, sindicalistas, parlamentarios… hablan a favor o en contra de la RB de una forma constante. Buenas noticias para la difusión y conocimiento de esta propuesta. Pero las malas noticias (¡detrás de la cruz está el diablo! que escribía Cervantes) para un debate racional y ponderado: demasiadas precipitaciones, animadversiones, pasiones (algunas no muy altas), simplificaciones… Pero nada sería más torpe que quejarse de las circunstancias: son las que son y con ellas hay que bregar.
Sin tener la menor pretensión de hacer repaso de todas y cada una de las muchas objeciones que se pueden leer en la prensa escrita o escuchar en radio y televisión y en distintas conferencias o debates públicos, sí creemos necesario dejar apuntadas las más frecuentes objeciones a la RB. Pensando en los contrarios y en los partidarios de la propuesta. Nunca será suficientemente repetida esta gran verdad: es bueno ponerse a reflexionar sobre las propias convicciones porque sabemos que el “sesgo de la confirmación” no es buen consejero. Este sesgo nos inclina a procesar mucho más favorablemente la información acorde con las propias convicciones que la información que es contraria a las mismas.
La RB ha sido objeto de críticas de características muy distintas. Críticas algunas que, como queda dicho, provienen de autores o autoras que pueden ser situados políticamente en las izquierdas, y otras que son dirigidas por autores de derechas. Y algunas críticas son comunes a autores de distinto pensamiento político. No pretendemos en un artículo breve como éste salir al paso de todas esas críticas, pero sí puede ser útil recordarlas en una lista:
1) ¿Los ricos también deben recibirla? Y, con un corolario más o menos inmediato según los casos: no se puede financiar.
2) Sería un pretexto para desmantelar el Estado del bienestar.
3) Mantendría a vagos.
4) Son preferibles los subsidios destinados a los pobres.
5) Relegaría a las mujeres al interior del hogar.
6) Provocaría un inmenso efecto llamada de la inmigración.
7) Es preferible el pleno empleo.
8) Muchas personas preferirían vivir sin trabajar (asalariadamente).
9)  Es una propuesta que está bien, pero es utópica y no se ha aplicado nunca.[1]
10) No acaba con todas las injusticias del capitalismo.[2]
11) Y, para terminar en algún sitio, es preferible el llamado “trabajo garantizado”.[3]
Todas estas críticas, y algunas más, han sido debatidas a lo largo de al menos 30 años, pero a veces se reiteran independientemente de la historia del debate. Y ahora, con el incremento del debate público sobre la propuesta, irrumpen una vez más sin tener en absoluto presente lo que se lleva acumulado en el debate previo. Son costes que deben asumirse y además no es algo exclusivo de la RB: ¡cuántas materias no se discuten actualmente sin tener en cuenta el conocimiento precedente!
Nos detendremos solamente en la primera crítica.
Hay quien confunde la RB con lo siguiente: es una cantidad que recibe la poblaciónindependientemente de lo que las personas ya puedan tener antes de la implantación de la RB. Lo que recuerda el chiste de aquel terrateniente andaluz que durante la Segunda República mientras se debatía la reforma agraria él decía que estaba de acuerdo porque “entre lo que tenía y lo que le iban a dar…” Se comprende que, así entendida la “RB” (la ponemos entre comillas), muchas personas se horroricen de que los ricos “también reciban una RB”. No sabemos cómo expresarlo más nítidamente: la “RB” (nuevamente en comillas) así entendida es una barbaridad desde muchos puntos de vista. Un ejemplo de esta catastrófica confusión sobre la RB lo debemos a V.
Navarro en uno de sus varios artículos contrarios a la propuesta. Afirma: “Una versión de la RB es que todo ciudadano, como derecho universal, es decir, derecho de ciudadanía o residencia, reciba un cheque público que sea de una determinada cantidad que garantice una vida digna. “En primer lugar, no se trata de un cheque para toda la población, completamente al margen del sistema fiscal y de la política económica, como parece que dan a entender las palabras citadas. Por supuesto que no se trata de la simplona fórmula “tanta población x cantidad de la RB = tantos miles de millones de euros o tanto porcentaje del PIB”. En el artículo mencionado se afirma: “(…) multiplicando el número de ciudadanos y residentes por el cheque de renta mínima básica 8.551 euros al año (60% de la renta media del país) se obtiene una cifra alrededor del 37% del PIB. ” Pero esa forma de calcular solamente tiene en cuenta una parte de la propuesta, no contempla los ahorros debidos tanto a la reforma fiscal como a las partidas de subsidios monetarios que serían redundantes con una RB. Lo dicho, un enorme error, exactamente igual que el del terrateniente andaluz. Y menos aún se trata, como se sigue afirmando en el mencionado artículo de V. Navarro:  “(…) nadie que se considere progresista cree que la manera de solucionar este enorme déficit social sea dando un cheque social a cada ciudadano y residente para que se espabile por su cuenta y pague con este dinero unos servicios privados que sustituyan a los públicos, a los cuales el cheque público sustituiría.”
Efectivamente, pero tal alternativa solamente está en la cabeza del autor citado y quizás de algún defensor muy estrambótico de la propuesta, no en la de los partidarios de la RB que en el Reino de España la venimos defendido en distintos foros públicos desde hace más de 20 años. Y, por supuesto, no es el caso de la asociación Red Renta Básica ya que, dentro de las muy distintas maneras de defender la propuesta, nadie ha escrito ni dicho nada parecido al “cheque substitutivo de los servicios públicos”.
¿Se puede financiar la RB? Sí, por supuesto. Ya tuvimos la ocasión de realizar un estudio para financiar la RB en Cataluña y en Guipúzcoa. En el primer caso se trataba de una muestra de 250.000 declaraciones de IRPF de Cataluña. En el caso guipuzcoano no se trataba de una muestra sino de todas las declaraciones de aquella provincia vasca: casi 650.000. Pero ahora disponemos de una muestra de casi dos millones de IRPFs del conjunto del Reino de España. Estamos a punto de poder mostrar cómo se puede financiar una RB para el conjunto del Estado. Creemos que puede centrar el debate racionalmente. Supondrá, si lo conseguimos, responder seriamente a “argumentos”, digámoslo así, del tipo “una renta básica de tanto multiplicada por 47 millones de habitantes da como resultado tantos miles de millones que a su vez representa un tanto por ciento del PIB… con lo que es imposible de financiar”. No hay duda que puede despertar emociones un argumento así, pero quien lo lanza, volvamos a repetirlo a ver si conseguimos que se retenga, tiene en la cabeza únicamente los costes de la RB, sin reforma fiscal, sin ahorros por asignaciones monetarias públicas que resultarían redundantes con una RB… vaya como si Patricia Botín dijera “estoy de acuerdo con la RB porque entre lo que tengo y lo que me van a dar”.
En el mundo en el que vivimos, debatir en serio quizás sea pretender algo muy raro, pero lo intentaremos. Este proyecto de financiación de una RB puede ser el medio. Y, claro está, estaremos ávidos de saber dónde hemos cometido errores, cómo se puede perfeccionar… En el XIV simposio de la RB que se celebrará en Fuenlabrada el próximo 29 de noviembre, en donde habrá académicos y economistas de IU-ICV, PSOE, Podemos… quizás sea posible ofrecer algún avance de este estudio.
Para acabar. Lo hemos dicho más de una y de dos veces: los obstáculos fundamentales a la RB son políticos, como políticos fueron (o son, dependiendo del lugar) las resistencias al sufragio universal, las vacaciones pagadas, el derecho de huelga, el aborto libre o el matrimonio del mismo sexo.
Pero constatar que no hay una imposibilidad lógica o empírica a la RB, no equivale a afirmar que puede despertar simpatías unánimes. En política, hay que elegir. En política económica también. La RB, como también hemos escrito varas veces, es la propuesta mejor para garantizar la existencia material de toda la población. La RB no será nunca bien vista por aquellos que se benefician de que esa existencia no la tenga toda la ciudadanía. Constatarlo es apuntar más razonablemente a las tareas que hagan posible la conquista de la RB. La RB no solamente es deseable, también es factible. Con la RB hay que ser cauto, perseverante y, sobre todo, racional. Escribía hace poco una gran historiadora de la economía: “nadar contracorriente requiere determinación, un serio compromiso con la verdad y evidencias irrefutables”. Sería difícil ser más precisos sobre lo que queremos decir.
Notas:
[1] No se ha aplicado nunca tal como nosotros la proponemos aunque hay precedentes con resultados más que buenos. También es cierto que en el Reino de España, con uno de los salarios mínimos más bajos entre los países de su área económica que disponen de él, tiene el dudoso honor de haber tenido una tasa de paro superior al 15% en 23 de los 36 años desde el fin de la dictadura. Una cifra sin parangón con profundas repercusiones en la pobreza y su transmisión intergeneracional, y que parece que a nadie de los detractores de la RB le hace reflexionar si ante males excepcionalmente recurrentes no hace falta avanzar de una vez por todas en soluciones innovadoras que apuestan por garantizar la existencia material a toda la población sin esperar a medios o largos plazos.

años entre 1978 y 2013 en que la  tasa de paro es mayor del 15 %% sobre años con datos
Reino de España2363,9%
Irlanda822,9%
Eslovaquia735,0%
Polonia626,1%
Finlandia38,6%
Grecia25,7%
Portugal25,6%
Estonia14,2%
Colombia18,3%
Resto países OCDE00,0%

[2] Dejamos al margen comentarios más cercanos a la patochada que a una crítica seria: “los partidarios de la RB son como una religión”. Dos breves apuntes a semejante majadería. 1) Cualquiera puede constatar las muy diferentes formas de defender la RB, 2) Sería el primer caso en la historia de nuestra especie que una religión está dispuesta a rectificar allá donde se demuestre que se equivoca mediante la discusión racional y la contrastación empírica (¡no conocemos una religión así!).
[3] Los defensores de esta ya antigua propuesta que ha sido puesta en práctica por ejemplo en Argentina mediante el programa “jefes y jefas del hogar” con resultados muy criticados –no hay mucha imaginación últimamente entre determinada izquierda- acostumbran a dedicar más tiempo en sus artículos y disertaciones a criticar a la RB que a defender su propuesta. Ellos sabrán por qué, aunque no es difícil intuir una respuesta. Nosotros ya dedicamos un artículo anterior a exponer algunas de nuestra opiniones sobre el “trabajo garantizado”. Seguramente pronto deberemos entrar con menos miramientos y de forma más extensa. Avanzamos algo: las personas dan muestras inacabables de desplegar enormes iniciativas en los trabajos voluntarios (o militantes o de solidaridad…). Y en condiciones de lucha por la supervivencia incluso muy desfavorables. Intentemos otear lo que serían capaces de llevar a cabo si tuvieran la existencia material garantizada, en vez de obsesionarnos por los “que no harían nada”. ¡Qué antropología filosófica más miserable, francamente!
Jordi Arcarons
Catedrático de Economía Aplicada de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona y miembro de la 
Red Renta Básica
Daniel Raventós
Profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de sinpermiso, presidente de la Red Renta Básica y miembro del comité científico de ATTAC. Su último libro es ¿Qué es la Renta Básica? Preguntas (y respuestas) más frecuentes (El Viejo Topo, 2012)
Lluís Torrens
Economista, profesor asociado de la Escuela Superior de Negocios Internacionales-Universitat Pompeu Fabra, gerente del Public-Private Sector Research Center del IESE. Colabora con 
iniciatives pel decreixement que impulsa un nuevo modelo económico sostenible y estacionario

viernes, 21 de noviembre de 2014

Letizia y el hambre. DAVID TORRES.

Letizia y el hambre

21nov 2014
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La reina de España se ha estrenado como oradora en la II Conferencia Internacional de la FAO en Roma. Tal vez la frase más aguda que dijo fue no sólo una verdad de barquero sino también una respuesta involuntaria a quienes rumorean que padece anorexia: “Es inaceptable que más de 850 millones de personas en el mundo padezcan hambre crónica y más de 1.400, sobrepeso y obesidad”. Muy cierto.
Hablar del hambre en el mundo siempre es una obscenidad, sea quien sea el orador, pero imaginen el efecto tres estrellas Michelín si en vez de Letizia la conferencia la hubiese dado Cañete. Chistes aparte, el que se sube a una palestra para remover las conciencias, forzosamente tiene que olvidar que, sólo con lo que lleva puesto encima, una familia en Sudán podría comer una semana, y que a cada tres o cuatro palabras un niño se apaga con las tripas vacías. Pero descreo de quienes dicen que el discurso de una reina sobre el hambre o una excursión de Angelina Jolie a una aldea africana no sirve de nada. Puede que alguien, tal vez un millonario, una secretaria, un taxista, sienta un aguijonazo en la conciencia y afloje la cartera. Hay lugares donde un euro, incluso veinte céntimos, marcan la diferencia entre la vida y la muerte.
Yo mismo no sabía de qué escribir y, gracias a Letizia, me he acordado del hambre, ese misterio más lejano que Saturno, ese agujero negro sobre el que damos vueltas y vueltas para al final no hacer nada. Ahora mismo, mientras escribo esto, me encuentro a cuatro mil kilómetros de distancia de una hambruna africana y a sólo dos generaciones de la miseria. Usted, que me lee, quizá esté a dos manzanas de distancia de uno de esos comedores sociales donde un empleado recién despedido hace cola para recoger una bolsa de comida prestada. “Siempre he confiado en la bondad de los desconocidos” decía Blanche Dubois, una frase que todavía es el lema de los mendigos. La moneda que doy cada mañana a mi amigo Andy Cole, que me guarda el perro a la entrada de una tienda en la calle Toledo; las limosnas que voy repartiendo a las manos anónimas del metro y dejando en esquinas desoladas; los cincuenta euros al mes que ofrezco a Mirada al Sur, una ONG para niños con daños cerebrales en Bolivia, son el pasaporte de mi mala conciencia, la tirita que le pongo a mi dolor cuando recuerdo a los pobres y hambrientos de la tierra.
Pienso entonces en mi amigo Pablo Yuste, director del centro logístico del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, un héroe cuya tarea consiste en tomar aire y sumergirse en el corazón de las tinieblas, buscando agua y comida para los desesperados, y me siento como el bardo inútil de la aldea gala, aquel al que amordazaban para que no jodiera la fiesta en la última viñeta de los tebeos de Astérix. Y sin embargo, ante el horror implacable de esa cifra (850 millones de personas), incluso alguien como Pablo debe sentirse esencialmente impotente, y más aun, inútil, igual que Oskar Schindler en esa escena perfectamente superflua de la película, cuando se echa a llorar delante del Mercedes al darse cuenta de que con ese cochazo podía haber salvado la vida de tres familias más, que con la puta insignia nazi que lleva prendida a la solapa del abrigo podía haber comprado la vida de otro judío.
Alguien tendría que haberle explicado a Schindler que sin la insignia y sin el Mercedes difícilmente habría podido sacar del infierno a sus judíos. El problema es que el infierno es interminable, inextinguible e íntimo, que está hecho de insignias y de Mercedes, que necesitamos su fuego para que este mundo, nuestra mierda de mundo, siga su marcha.

Sonreír en Grecia

Sonreír en Grecia

21nov 2014
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Jezabel GoudinoffMiembro de la PACD, del 15-M de Barcelona y del grupo de periodismo ciudadano Peoplewitness
Este pasado lunes 17 de noviembre, las principales ciudades griegas vivieron una jornada con las mayores manifestaciones que se recuerdan en los últimos años. Todo ello fue precedido por las movilizaciones estudiantiles durante los días anteriores en las que se produjeron intensos enfrentamientos con la policía.
El 17 de Noviembre de 1973, los tanques del régimen militar de los coroneles derribaron las puertas de la universidad politécnica de Atenas, donde un grupo de estudiantes a grito de “pan, educación y libertad” se habían encerrado en una huelga desde el anterior día 14. El régimen de la junta caería pocos meses después, y en esa misma fecha del siguiente año se convocarían las primeras elecciones democráticas. Hoy, 41 años después del aplastamiento de dicha insurrección, no cabe duda que esas tres demandas siguen más vigentes que nunca y que la austeridad, marca de la casa, impuesta por la Troika está añadiendo a diario más áreas que sumar a esa reivindicación. Tras un periodo de protestas totalmente desoídas por el gobierno y por Europa, todo parecía calmado en Grecia, pero es la calma que se vive en el ojo del huracán.
Si usted fuera un ciudadano griego, tendría el 27% de probabilidades de estar en las listas de la oficina de desempleo aunque se calcula que tendría una probabilidad de un 35% real de estar desempleado. Aunque estuviera empleado, podría cobrar su sueldo desde hace una media de 3 meses. Si fuera profesor, podría acogerse al nuevo plan, que supone la contratación de 1100 profesores en base de “trabajo voluntario”. Igual la esclavitud no es tan mala como la pintan. Sus hijos tendrían una posibilidad del 27% de estar malnutridos y desmayarse en una desvalijada escuela pública, prácticamente desprovista de recursos. Sus derechos laborales ya serían un sueño de otra vida y dependiendo del sector en el que trabajara, estaría bajo el régimen de movilización forzosa, es decir, sin derecho a huelga. Además tendría más de un 35% de posibilidad de estar excluido de cobertura sanitaria, aunque fuera usted menor ya que sólo los menores de padres asegurados gozan de ese “privilegio”. Incluso con ese derecho bajo el brazo, no podría ser atendido en un CAP para su gripe, puesto que fueron todos cerrados, de un día para otro, el pasado febrero. Tendría que esperar en colas quilométricas de un sobrecargado hospital o tirar de sus pequeños ahorros e ir a una clínica privada, suponiendo que los tuviera o no los necesitara para pagar su comida o las facturas de la energía para calentar su casa. Tras visitar la clínica, tal vez andaría buscando madera para quemar y calentar su hogar, lo que produciría, pongamos en Atenas, unos niveles de contaminación más que alarmantes. También podría causar su muerte en un incendio “accidental”: Su gobierno le culparía entonces por intentar calentarse y Europa le diría que ha vivido por encima de sus posibilidades y de lo que su vagancia permitía. Aunque eso sí que le suene, tal vez.
Nadie hablaría de los mas de 100 muertos por gripe A en el pasado invierno.
En cuanto a las cifras macroeconómicas, la austeridad, por la cual el mismo FMI se ha disculpado sin hacer amago de intención de aliviarla, habría causado una contracción del PIB de su país de un 26%, la bancarrota de miles de pequeñas empresas y comercios y el colapso de las grandes corporaciones, el despido masivo de funcionarios públicos y la destrucción del tejido social. Su deuda pública habría aumentado hasta el 170% sobre su PIB —lo que la hace técnicamente más que impagable— y le presionarían a base de nuevos impuestos sobre su vivienda (un incremento del 514% en respecto a 2009, si le parece poco), sus alimentos, su energía y con un IVA al 23%. Eso iría acompañado de una ola de privatizaciones de empresas públicas que harían inaccesibles servicios como el transporte o el agua, además de la degradación de los servicios públicos existentes como la educación o la sanidad. Pero eso sí, su gobierno habría prometido wi-fi gratis para todo el mundo.
Por si usted fuera uno de esos que les da por quejarse mucho y organizarse, debería prepararse para la represión, la que va desde el uso masivo de gases para disolver incluso pequeñas concentraciones sectoriales, con intensa violencia y presencia policial en las calles, hasta montajes policiales que le harían acabar en una prisión en régimen de aislamiento. Y si fuera usted una persona migrante, el calvario que debería describir aquí daría para otro artículo entero, aún sin terminar en un Centro de Internamiento para Extranjeros.
La opción electoral no le aportaría demasiada esperanza. Syriza aventaja a Nea Democratia (su PP, para entendernos), en 11 puntos. Pero lejos queda esa radicalidad que dio a conocer a la coalición de izquierdas más allá de las fronteras de su país. El discurso ha evolucionado de impagar la deuda a recapitalizar bancos para revitalizar (más bien resucitar) la maltrecha economía griega. Syriza ha aprendido de las pasadas elecciones de 2012, en las que la contracampaña a la que le sometieron el resto de fuerzas y la Europa neoliberal, movilizó el suficiente voto de miedo para hacerle perder los comicios. Su desradicalización la ha llevado, no solo a hablar de recapitalizar bancos, también a abrirse a sectores empresariales (incluso del grupo Bilderberg) y a la Iglesia, lo que le ha acarreado no pocas críticas. Sus posiciones se parecen más a las del PASOK de hace pocos años (su PSOE, para entendernos, en un declive total tras su pacto de gobierno con ND, con menos de un 5% en las encuestas) que las suyas propias de hace un par de años. Claro que serían mejores que los que gobiernan ahora, o al menos más sensibilizados con los problemas sociales, pero, ¿puede esa sensibilización vencer al chantaje del 170% de deuda pública sin plantearse el impago? ¿Se puede tener suficiente margen y soberanía para revertir la austeridad y las medidas estructurales impuestas por la Troika en los MDE y sucedáneos en forma de multi-leyes? Casi nadie lo cree, pero sí que puede aliviar el clima de represión política y derrota social y dar unas bocanadas de aire a los movimientos sociales.
El fracaso de las políticas económicas llevadas a cabo por los anteriores gobiernos y la destrucción del tejido social han fertilizado el terreno para una formación de extrema derecha, Amanecer Dorado, que cuenta con un respaldo electoral del 7.5% según las últimas encuestas y con la mayoría de sus parlamentarios en prisión por pertenencia a banda criminal- todo ello ocurrido tras el asesinato del cantante antifascista Pavlos Fyssas en septiembre el 2013- tras años de operar con total impunidad y con la colaboración, en muchas ocasiones, de la policía, entre los cuales cuentan con un 60% de votantes (y muchos militantes). Representan también el tosco nacionalismo que alimenta la Europa de la pérdida de soberanía de los estados en favor de los mecanismos europeos, principalmente económicos, de representantes no electos y de escasa transparencia, la Europa de los mercados. El principal objetivo de la formación, culpar a las personas migrantes de la situación, de parasitar el país. Y contra ese objetivo, aunque no el único, se encarnizan en las calles. Ya van más de 200 ataques reportados solo en Atenas desde noviembre de 2009. Se desconoce la magnitud de los que quedan sin reportar. Su estrategia, copiada por otros grupos de extrema derecha europeos, consiste en dar una falsa ayuda en forma de asistencialismo, solo a familias griegas.
Ante esa Europa de los Mercados se alza otra Grecia, que repiensa las relaciones económicas entre las personas, y que se aleja del modelo del ultra-consumismo y el derroche. Es la Grecia de las redes de economía solidaria y cooperativa, una economía de dimensión humana que ha visto un rápido crecimiento y que día a día va consolidándose: no han venido para cubrir parches, sino para quedarse. Si bien, se extiende a través de las asambleas ciudadanas que nacen de las plazas para cubrir necesidades locales de forma colectiva, esas estructuras autogestionadas van comprendiendo que han creado un camino que les lleva a repensar la forma en la que vivimos y que no hay vuelta atrás. Sus principios se basan en la democracia directa, en la toma de decisiones de forma horizontal y participativa, y la transformación de la pluralidad en inteligencia colectiva. Fomentan la creatividad, la comunicación, el apoyo mútuo y la sostenibilidad.
Tras un año de conocer directamente esas experiencias, hemos podido ver cómo trabajaban muchas iniciativas distintas: Bancos de tiempo para reducir la dependencia en el dinero; bazares de intercambio de artículos en desuso; mercados sin intermediarios y monedas sociales; Clínicas sociales autogestionadasque dan cobertura sanitaria básica a los excluidos, y consiguen atención para los casos que requieren intervenciones, haciendo ruido en medios; eco-comunidades que han decidido regresar al campo para vivir de una forma más sencilla pero más libre; cooperativas de diversas índoles y espacisos autogestionados; iniciativas contra la privatización del agua que llegan incluso a hablar de colectivización; iniciativas ciudadanas contra la construcción de una mina de oro a cielo abierto en Calcidia; Universidades y escuelas populares para la formación autogestionada… Y es imposible olvidar a los trabajadores de VioMe que ocuparon la fábrica tras su cierre y pasaron de reclamar su indemnización a reconducir la producción hacia la fabricación de jabones naturales. Hoy siguen luchando por su dignidad y su derecho al trabajo. Algunas de esas experiencias han sido recogidas en esta infografía.
Eventos como el Festival de Democracia Directa en Salónica, el Festival de Economía Solidaria y Cooperativa en Atenas o la CommonsFest de Creta ayudan a dar cohesión y visibilidad a esas alternativas y a, poco a poco, ir creando lazos entre ellas y otras más allá de las fronteras griegas. Grecia se ha convertido en un laboratorio de pruebas para el neoliberalismo, pero eso también ha despertado la creatividad para repensar el mundo y las relaciones que en él se producen. En medio de la sensación de derrota de la sociedad, la esperanza es un bien más que preciado y eso es lo que precisamente esas iniciativas aportan a sus participantes.
Y, ¿Sabe qué? Si usted viviera en Grecia y participara en una de esas iniciativas, sonreiría.
Nota:
Los datos y noticias para este artículo han sido extraídas de las webs del Festival for Solidarity, Cooperative and EconomyKeep Talking GreeceX-PressedInfo Grecia , Autonomias o The City at Time of Crisis. Parte de esas experiencias que se narran han quedado recogidas en el blog On The Road de la 15MBcn Internacional.

¿Es libre el Tratado del “Libre Comercio” entre EEUU y la UE?

¿Es libre el Tratado del “Libre Comercio” entre EEUU y la UE?

20nov 2014
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Vicenç NavarroCatedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
Una de las áreas de macroeconomía donde el lenguaje contradice más las realidades que intenta definir es la que se conoce como libre comercio (dentro de la cual se incluye el propuesto Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la Unión Europea). Como en todos los tratados de libre comercio, este tratado es promocionado, por sus promotores, como un tratado que intenta liberalizar el comercio, eliminando barreras que obstaculicen el intercambio comercial. Los principales promotores de estos acuerdos son las grandes empresas transnacionales, definidas erróneamente como multinacionales.
Lo primero que debe aclararse es que de libre comercio estos tratados tienen muy poco. La situación actual a los dos lados del Atlántico Norte ya permite la libre circulación del comercio, habiendo prácticamente desaparecido los impuestos y aranceles que solían dificultar el libre movimiento de productos y servicios. En realidad, tales tratados tienen muy poco que ver con facilitar el libre comercio. Lo que en realidad está detrás de estos tratados es proteger los intereses de dichas empresas frente a las regulaciones de los Estados que intentan proteger a la ciudadanía frente a sus prácticas desleales y dañinas para la población, que afectan a la salud y el bienestar de los ciudadanos, bien como trabajadores, consumidores o como personas que pueden estar sujetas a ofensas ambientales. De ahí que un elemento clave de estos tratados haya sido disminuir estas intervenciones públicas que existen en defensa de los ciudadanos de los países, y establecer tribunales de justicia que tengan mayor potestad y responsabilidad jurídica que los tribunales de cada Estado. Su objetivo es, pues, desarrollar sistemas jurídicos paralelos y con más poder que los tribunales nacionales. De ahí que cuando el gobierno de un Estado firma el tratado cede soberanía a una instancia superior. Las decisiones de sus Tribunales de Justicia pasan a ser secundarias a un Tribunal superior, el Tribunal que establece tal Tratado, siempre bien conocido por sus simpatías hacia tales transnacionales.
Es interesante notar que, por regla general, los partidos que más favorecen estos tratados son partidos conservadores y liberales (las derechas) que siempre se autodefinen como las fuerzas más “patrióticas”, siendo las que casi siempre ceden más la soberanía de sus Estados a favor de las empresas transnacionales. El caso español (incluyendo el catalán) es un claro ejemplo de ello.
La reproducción de las prácticas monopolistas
Un caso claro de ello es lo que está ocurriendo con la altamente monopolizada industria farmacéutica. Esta industria, claramente a la defensiva en estos días de crisis (generada en parte por el Ébola, pues nunca dieron ninguna prioridad a desarrollar la vacuna contra esta enfermedad), desea mantener la cláusula de permanencia de los monopolios, permitiendo a la empresa Gilead Sciences vender su medicamento contra la hepatitis C por 84.000$ (unos 67.000€) en EEUU, cuando este medicamento puede conseguirse por un precio mucho, pero muchísimo, más bajo en otro país (900$, unos 700€). Parecería lógico que en un Tratado de Libre Comercio los productores del mismo fármaco pero a un precio menor pudieran venderlo en el país donde el precio es mucho, pero muchísimo, mayor. Pues bien, la situación es precisamente la opuesta. Se protege a las empresas farmacéuticas que lo venden a un precio mucho más caro, manteniendo su monopolio sobre el mercado. Y a esto lo llaman libre mercado.
En realidad, estos tratados de libre comercio protegen descaradamente a las empresas que venden en varios países, lo que explica que se les llame multinacionales. Ahora bien, este término parecería indicar que son propiedad de varios países, lo cual no son. Son empresas transnacionales, basadas en un país, que a través del Estado en el que están basadas (por regla general, un país de economía más avanzada) ejercen su poder sobre el comercio internacional. Y cuentan con la protección del tribunal que gobierna cada tratado de libre comercio en beneficio suyo. De ahí que acompañando a los tratados de libre comercio siempre haya cláusulas que debilitan la normativa laboral, ambiental y social de los países que forman parte del tratado. Legislación que ha sido aprobada por los parlamentos nacionales resultado de la presión de fuerzas laborales, como sindicatos, o de prácticas políticas progresistas y/o verdes, y que se dejan de lado por considerarse que limitan el poder de las transnacionales. Y a esto, repito, también lo llaman libre comercio.
En Europa, este Tratado de Libre Comercio representa también una amenaza a los servicios públicos, como los Servicios Nacionales de Salud, que puede considerarse que vulneran el libre comercio de servicios, forzando la privatización de tales servicios. Esta ha sido una de las causas por las que defensores del Servicio Nacional de Salud de Gran Bretaña han denunciado dicho tratado. Las compañías transnacionales son plenamente conscientes de que sus acciones pueden ser muy impopulares, lo cual explica la falta de transparencia y opacidad de los preparativos de tal tratado. De ahí la urgencia de que haya una población bien informada para que pueda frenar tales comportamientos en los países afectados y sujetos al tratado. Por desgracia, los mayores medios de información y persuasión no han estado informando sobre los preparativos de tal tratado, en parte debido a la gran influencia que tales transnacionales ejercen en las instituciones políticas y mediáticas de los países. Y a esto le llaman libertad de prensa. Es característico del discurso y narrativa dominante que la palabra libertad siempre se utiliza para defender los intereses de unas minorías que dominan aquellas instituciones que se presentan como democráticas las primeras  (las políticas) y como plurales y libres, las segundas (las mediáticas). La libertad es, pues, la libertad para defender sus intereses. Así de claro.

viernes, 14 de noviembre de 2014

TENIENTE LUIS GONZALO SEGURA

Los soldados no son perros ni los tenientes coroneles, marqueses

13nov 2014
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La situación en las Fuerzas Armadas se está convirtiendo en insoportable debido a la mentalidad feudal de los encargados de dirigirlas. Si casi todas las semanas tenemos que desayunar con varias noticias que nos ponen los pelos de punta –por incomprensibles dada la situación de colapso económico y endeudamiento del ministerio de Defensa-, como son los gastos en mejora de regadío de campos de golf o los 10.000 millones de euros en nuevas compras de armamento. En cambio, los que dan su vida por lo que aman no tienen mejor desayuno que el de servir propiamente a su país. Porque lo que es el desayuno…
Aquí podemos ver las fotografías que nos mandan miembros de una unidad de Infantería de Marina en la que se pueden ver gusanos o moho en las latas de comida, las cuales pertenecen a las raciones de alimentación de las Fuerzas Armadas y se puede observar que caducan este mismo mes de noviembre. “Nos dan la comida caducada o a punto de caducar, con moho y con gusanos… pero llevamos 41 días de maniobras desde septiembre y casi sin parar desde junio”. Este tipo de hechos son difíciles de comprender para aquellos que sean ajenos al mundo militar y por eso los infantes lo aclaran: “nos dan comida caducada porque así pueden canjearla a coste cero como si se hubiera tirado pero nos cobran 22 euros al día por la comida”. Denuncian que nadie sabe dónde va ese dinero que les cobran. Por el contrario, los soldados reciben ahora el mismo dinero (unos noventa euros) por 40 días de maniobras que antes de la crisis por 5, debido a “diversas triquiñuelas” que tampoco conocen ni comprenden.
Otros militares nos envían fotos de comida por la que les cobran unos seis euros, cada uno que juzgue si lo que aparece en la imagen vale seis euros o no…
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La situación para ellos –entiendo que para cualquiera-, es escandalosa y lo peor es que el mayor problema para la cúpula militar no es que los soldados sean tratados de forma infame e indigna, sino que se sepa públicamente. Por ello intentarán cerrar este blog sea como sea o desprestigiar al que, entrada tras entrada, informa sobre las duras condiciones de la vida militar…
Estos infantes se quejan también del bajo número de efectivos que son, del asfixiante ritmo que llevan (maniobras, guardias o jornadas prolongadas que no se les pagan) o que se producen otras irregularidades como tiendas de campaña en mal estado que les han obligado a dormir al aire libre. No comprenden que siendo soldados de élite se les trate de esta forma.
En este tétrico panorama, el JEME D. Jaime Domínguez Buj explicaba por carta que el mundo militar es maravilloso o algo parecido y de paso venía a decir que todo lo que se cuenta de las Fuerzas Armadas -lo negativo- es falso. En ella, ni corto ni perezoso, afirmaba que si “sois testigos de alguna actitud que no responda a lo que de nosotros se espera, os animo a que utilicéis los cauces de los que el Ejército siempre ha dispuesto, en la seguridad de que inmediatamente será investigada para corregirla y, si corresponde, sancionar a su autor”. Supongo que no se referirá a cuando el Teniente Coronel Ayuso llamó bastarda a la Constitución o renegó del Rey (sin una triste falta leve) ni al teniente coronel absuelto por gastarse 92.000 euros en reformar su pabellón
Hablando de pabellones, se ve que es una costumbre muy militar esa de llegar como nuevo jefe a un destino y redecorar tu vida a lo IKEA. Además, mola mucho. De redecorar viviendas saben mucho los componentes de la Unidad Militar de Emergencias (UME) de Valencia, ya que realizan unas tareas que no consideran adecuadas a lo que se supone de ellos. “Acaban de nombrar a un teniente coronel jefe del batallón y nos tienen trabajando de obreros y reformándole el chalet que le han asignado”. Tal es la situación que nos han enviado fotos al respecto (como las que se pueden ver aquí), para que se vean a los vehículos militares trabajando en el chalet. No terminan de comprenderlo y se sienten frustrados porque estos comportamientos están a la orden del día y la mayoría de los militares son personas honradas.
Eso sí, me cuentan que el chalet está quedando muy bonito… Unos veinte soldados han estado trabajando en la vivienda del teniente coronel, para lo que han utilizado maquinaria del batallón (excavadoras, grupos electrógenos, etc.). Cuentan que le construyen una pérgola, le cambian las tuberías, le arreglan la cisterna, etc. Por si fuera poco, su oficina también la están remodelando ya que están forrando las paredes a media altura de madera, cambiando de muebles, etc. Lo delirante es que esto se produzca cada tres años que se cambia de jefe de batallón y que seamos muchos los que lo hayamos visto.
La indignación con la carta del JEME es tal que hubo militares que se negaron a leerla, tal y como nos explicaban fuentes de la Asociación de Militares de Tropa y Marinería (AMTM), al tiempo que hubo gran chanza en las redes sociales por lo increíble que la misiva resultaba.
En mi mente –poco maravillosa-, no termina de entrar el motivo por el que soldados de una unidad trabajan en el chalet de su jefe (tanto que espero que no sea así y haya una explicación razonable), ya que si tales obras han sido autorizadas, entiendo que existirá una partida presupuestaria para las mismas, una empresa adjudicataria y no será necesario que los soldados se dediquen a tales menesteres. Sobre todo, porque se trata de zapadores, pertenecientes al arma de Ingenieros y, por lo poco que he conocido las Fuerzas Armadas, entre sus cometidos no está el diseño interior ni la albañilería o fontanería, como entre el resto de especialidades no está el coger un plumero, una escoba y una fregona cuando ya no queda dinero para pagar la contrata de limpieza o ésta no paga a sus trabajadores/as, motivo este último por el que el ministerio de Defensa ha sido denunciado recientemente.
Sé que puede resultar muy atrevido por muy parte, pero creo que ha llegado el momento de detener esta infamia, tratar a los soldados de una forma digna, que no es de otra forma que como a cualquier otro profesional, otorgarle la posibilidad de tener sindicatos (se ha publicado hace pocos días una sentencia favorable en este sentido del Tribunal Europeo de Derechos Humanos o TEDH), concederle la libertad de expresión (que el TEDH ya ha concedido a los militares en sentencias del año 1994 y anteriores) y dotarle de la categoría de militar de carrera. Es indudable que es un beneficio para los soldados pero, sobre todo, para toda la sociedad ya que a mayor precariedad laboral, mayores abusos, corruptelas y privilegios existirán. Es muy probable que lo manejables que resultan los soldados mientras son temporales esté en el fondo de este trato degradante con el que se les recompensa por su duro día a día.
Ha llegado el momento de terminar con las clases sociales en el Ejército porque ya no es tiempo de perros ni de marqueses, sobre todo, porque esta sociedad medieval le cuesta mucho a los ciudadanos… ¡40.000 millones de euros!